Decálogo: La fiebre

Actualizado: 17 de nov de 2019

Según la AEPap, la fiebre constituye un motivo frecuente de consulta al pediatra de atención primaria y los servicios de urgencias.


Ciertamente, cuando nuestrxs hijxs tienen fiebre, ¡saltan todas las alarmas! pero debemos saber que la fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo.


Disponemos de un 'termostato orgánico' (el hipotálamo) que eleva la temperatura cuando el sistema inmunitario detecta la presencia de virus, bacterias o toxinas. La primera acción de defensa de la fiebre es destruir a los causantes de la infección creando un ambiente hostil para evitar su reproducción. El segundo es avisar de su presencia mediante una manifestación externa.


Por tanto, cuando hay una infección, el cuerpo se calienta porque el patógeno se "muere" antes. Lxs niñxs a los que se les permite tener fiebre tardan menos días en estar bien porque tienen una mejor respuesta del sistema inmune.


Pero... ¿porque le tenemos tanto miedo a la fiebre?


Parece que la creencia de que la fiebre puede causar daños cerebrales, sordera, ceguera o la muerte está muy instaurada. La fiebre, no obstante, tiene un umbral de seguridad fijado por el hipotálamo: 41 grados. Cuando la infección, empieza a curarse, la temperatura establecida por este 'termostato orgánico' desciende gracias a la vasodilatación cutánea y a la sudoración.


Entonces... ¿qué debemos hacer cuando nuestrx hijx tiene fiebre?

  • Mantener la calma

  • Observar a nuestrx hijx: no es tan importante la temperatura que tenga, como si lo es el estado en el que se encuentre.

  • Medir la temperatura 3 veces al día: mañana, tarde, noche.

  • Sólo deben usarse medicamentos para la fiebre si hay mal estar o dolor.

  • Mantener una buena hidratación.


¿Qué está desaconsejado?

  • Cubrir o desabrigar a/la niñx con fiebre.

  • Paños húmedos, friegas de alcohol, duchas o baños.

  • Uso de medicamentos para la fiebre, para prevenirla tras la vacunación


Otros mitos sobre la fiebre...

  • La erupción de los dientes no causa fiebre.

  • Ni el grado de fiebre ni la respuesta a los antitérmicos pueden orientarnos ni de la gravedad de la enfermedad ni de si se trata un virus, una bacteria o una toxina.

  • Tratar la fiebre no previene las convulsiones.

¿Cuándo hay que consultar de forma urgente al pediatra?

  • Si es menor de 3 meses.

  • Cuando el estado de nuestrx hijx es de decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo.

  • Cuando hay presencia de manchas en el cuerpo (rojo oscuro o morado) que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.

  • Cuando hay rigidez en el cuello.

  • Cuando se dan convulsiones o pérdida de conocimiento.

  • Cuando hay dificultad respiratoria: se oyen silbidos al respirar, se marcan las costillas y se hunde el esternón, la respiración es muy agitada, etc.

  • Cuando se presenten diarreas o vómitos muy abundantes con señales de deshidratación: lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.

  • Si no orina o la orina es escasa.

  • Deberemos consultar con el pediatra también si el/la niñx tiene dolor de oído o la fiebre dura más de 3 días.


Puedes descargarte el decálogo de AEPap en este enlace


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